En esta ocasión nos desplazamos a la Sierra de Guara tres miembros de la sección del Club para realizar una ferrata que hacía mucho tiempo teníamos en el punto de mira. Y desde luego no nos defraudó en absoluto.
Llegamos en torno a las nueve y media de la mañana al parking de la ferrata y tras un café de termo con pastas y ponernos el equipo nos pusimos en marcha.
Una breve aproximación y una pequeña muestra de la ferrata que nos indicaba que ésta no iba a ser como las que habíamos hecho hasta ahora.
Línea de vida, apoyo en la roca y para arriba por una suave pendiente que nos llevaría al inicio de la canal y las primeras clavijas. Te coge algo en frío y sobre todo a las personas de menos estatura el primer paso, pues faltan un par de clavijas y requerimos algo de material para seguir progresando.
A partir de aquí, comienza lo divertido. La disposición de las clavijas te obliga a emplear el apoyo en la pared repetidas veces, dándole otro aire a la jornada. Vemos que cada tramo vertical está equipado con parabolts y anillas, lo que le da un plus al poder asegurar al compañero o simplemente rapelar.
Nuestro compañero Miguel va abriendo y aunque va preguntando si alguien necesita cuerda, vamos subiendo lento pero sin pausas. En medio Concha, que todo lo que tiene de bajita lo tiene de valiente y cerrando Jorge, también con cuerda.

Ya llega un momento en el que tenemos que sacar la cuerda y asegurar a Concha. la separación entre las clavijas y la doblez o ausencia de ellas nos obliga por seguridad. Es sólo un momento pero seguimos disfrutando como unos críos.
Llegamos a una zona más amplia que nos permite desengancharnos del cable y podernos sentar a echar un bocado, comentar todo lo que estamos viendo y hacernos la obligada foto de grupo. En esta ocasión y por casualidades de la vida casi abulta más la bandera que nosotros. Pero las costumbres no hay que perderlas.
Almorzados y recompuestos tiramos p´arriba. Una canal preciosa, que nos hace reflexionar sobre el esculpido que ha hecho el agua durante miles de años y que unos privilegiados pueden disfrutarlo.
Encontramos una parte equipada además con cadena, que viene de miedo para ir combinándola con la línea de vida para progresar más fácilmente.
Y por fin nos topamos con el que creemos único desplome importante de la vía. Está equipada con varias grapas lo que permite un mejor agarre, aunque persiste el problema para las personas de baja estatura. Sacamos la cuerda de nuevo y sin dificultades llegamos a una roca en medio de la canal por superar que nos marca ya el final.
Un sendero nos lleva a la parte alta de la canal y a un circo que nos ofrece una panorámica increíble.
La línea de vida nos nos deja en ningún momento. La roca tiene una fuerte inclinación y comenzamos a bordear la montaña transitando por la roca girando hacia la izquierda. Las vistas sobre el cañón son tremendas y nos obligan a hacer una parada para asimilar todo lo que vemos.


Después de un rato progresando horizontalmente arribamos a un tramo de descenso vertical equipado con clavijas que nos anima a abrir la mochila y usar los descensores. Es más seguro hacerlo así pues la verticalidad del tramo puede darnos un susto. Usamos la cuerda de 35 m., suficiente. Recogemos cuerda y seguimos el cable hasta llegar al final de la ferrata, donde nos encontramos con otro tramo vertical. En este caso con la de 20 m. bajamos bien.
Y ahora a bajar por el sendero. La verdad es que hay que estar muy atento pues el afloramiento de la roca y las escorrentías de agua lo borran bastante. No está muy bien marcado. Desde el final de la ferrata toma sentido hacia el este y cuando casi nos vemos sobre la vertical de una edificación junto al cauce toma sentido sur-suroeste hacia el aparcamiento. Hay pocos hitos que lo marcan y aunque pusimos unos cuantos, tuvimos que desandar varias veces para dar con el bueno.
En conclusión, una ferrata totalmente recomendable, sobre todo para aquellos que quieran sumar experiencia, sobre todo por el tema de las clavijas y por el apoyo que se tiene que hacer en muchos puntos de la pared de roca. Una jornada completísima que redondeamos con unas cervezas y unos huevos fritos con longaniza en plena Sierra de Guara.
Próxima ferrata del Club: Pico palomera K2 en Torremocha de Jiloca, Teruel, el sábado 25 de junio. En ella veremos el ocaso desde arriba una vez terminada. Bajaremos hacia los coches con frontales por la pista para dar cuenta de una fenomenal cena campera bajo las estrellas.
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